Bebés con talento para los idiomas

Antes incluso de que puedan hablar, los bebés ya saben mucho de idiomas. Varios experimentos así lo han demostrado. La investigación al respecto se realiza en específicos laboratorios para bebés. Así pues, se ha estudiado el modo en el que los niños aprenden a hablar. Los bebés son manifiestamente más inteligentes de lo que hasta ahora se pensaba. Apenas a la edad de seis meses poseen ya muchas habilidades lingüísticas. Conocen, por ejemplo, su lengua materna. Los bebés franceses y alemanes reaccionan de forma diferente a un determinado tono. De distintos modelos de acentuación se siguen diferentes conductas. De manera que los bebés poseen una especie de sentido para reconocer el tono de su lengua. También son capaces, los niños pequeños, de memorizar un número considerable de palabras. Los padres son muy importantes para el desarrollo lingüístico de sus hijos. Puesto que los bebés necesitan interactuar casi inmediatamente después de haber nacido.

Quieren comunicarse con papá y mamá. Sin embargo, la interacción tiene que estar acompañada de emociones positivas. Los padres no deben agobiar al bebé al hablar con él. También es perjudicial que le hablen poco. El estrés y el silencio podrían tener consecuencias negativas para los bebés. Puede que se esté condicionando su desarrollo lingüístico negativamente. ¡En cualquier caso, el aprendizaje comienza para los bebés cuando todavía están en el vientre! Ya antes de nacer reaccionan al habla. Pueden percibir con exactitud señales acústicas. Estas señales son reconocidas por los bebés tras el parto. Además, los todavía nonatos llegan a aprender incluso los ritmos de las lenguas. La voz de la madre pueden oírla cuando todavía se hallan dentro del vientre. Así que se puede ya entonces hablarles. Aunque no deberíamos exagerar… Será después del parto cuando el bebé tenga todo el tiempo del mundo para practicar.