Lenguas rápidas, lenguas lentas

Existen más de 6.000 idiomas distintos en todo el mundo. Pero todos tienen la misma función. Ayudarnos a intercambiar información. Esto se produce en cada idioma de diversas maneras. Pues cada lengua funciona según sus propias reglas. También la velocidad a la que un idioma es hablado difiere. Se trata de una característica que ha sido analizada en varios estudios. Con objeto de demostrar esto se tradujeron pequeños textos en varias lenguas. Estos textos fueron leídos en voz alta por hablantes nativos. El resultado fue inequívoco. Japonés y español son los idiomas más rápidos. En estos idomas se profieren casi ocho sílabas por segundo. Los chinos hablan claramente con un ritmo más lento.

Profieren apenas cinco sílabas por segundo. La velocidad depende de la complejidad de las sílabas. Cuando las sílabas son complejas, el acto de habla dura más tiempo. El alemán contiene, por ejemplo, tres sonidos por sílaba. Esto explica que su ritmo sea relativamente lento. Hablar rápido no significa, en cualquier caso, comunicar más cosas. ¡Todo lo contrario! Poca información contienen las sílabas que se pronuncian demasiado rápido. Aunque los japoneses hablen muy rápido, en realidad su habla vehicula poco contenido de cada vez. En cambio, el pausado ritmo de la lengua china expresa mucho en pocas palabras. También las sílabas del inglés transmiten mucha información. Hay que destacar que, al final, todas las lenguas tienen una eficacia muy semejante. Así pues, quien habla lentamente expresa más. Y quien habla con rapidez, necesita más palabras. Pero, en difinitiva, todos cruzamos la línea de meta casi al mismo tiempo.